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An internal view of pelvic organ prolapse. The uterus has dropped down into the vagina.
El prolapso de órganos pélvicos se produce cuando uno o más órganos pélvicos se extienden desde su posición normal. En esta ilustración, el útero se ha hecho más grande, invadiendo la zona de la vagina.

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No se suele hablar mucho del prolapso de órganos pélvicos (POP). Una de las razones por las que esto sucede es que muchas mujeres sienten vergüenza o confusión acerca de la afección o sus tratamientos. Y muchas mujeres ni siquiera han oído hablar de ello. Como ginecoobstetra, estoy trabajando para cambiar todo esto.

El POP se produce cuando uno o más órganos pélvicos (la vagina, el útero, la vejiga, la uretra, el intestino delgado y el recto) se extienden más allá de su posición normal. (Leer Problemas de apoyo pélvico para ver todos los detalles). La causa es un suelo pélvico débil, el conjunto de músculos, ligamentos y tejidos conectivos que mantienen estos órganos en su sitio.

Cuando un órgano pélvico cae, puede empezar a invadir la zona de otro órgano. En algunos casos, el órgano puede sobresalir de la vagina. Es posible que las mujeres sufran pérdidas accidentales de orina o de contenido intestinal (heces), o su vagina puede hacer ruidos cuando hacen ejercicio o mantienen relaciones sexuales. Estos síntomas y otros pueden ser aislados. Algunas mujeres no piden tratamiento hasta que empiezan a tener problemas graves con la vejiga, el intestino o la función sexual.

Los ginecoobstetras y uroginecólogos, especializados en trastornos del suelo pélvico, pueden ayudar. En mi consulta trato a mujeres con POP regularmente. Muchas acuden a mí después de compartir sus síntomas con una madre, hermana o amiga a quien le sucedió lo mismo y quien les contó cómo consiguieron ayuda.

Aquí se presentan cinco cosas que me gustaría que todas las mujeres supieran sobre el POP.

1. Si sufre de POP, no está sola.

El POP afecta a 1 de 4 mujeres de entre 40 y 49 años y a 1 de 3 de 60 y 69 años. Entre los 80 y 89 años, el POP afecta a la mitad de las mujeres.

Suele estar causado por cambios durante el embarazo y el parto que debilitan el suelo pélvico. Pero las mujeres que nunca han tenido un parto pueden tener POP. Es una afección hereditaria y puede estar causada por muchos factores, incluidos:

  • el envejecimiento;

  • los cambios hormonales relacionados con la menopausia;

  • la obesidad;

  • las enfermedades que debilitan el tejido conectivo, lo que incluye trastornos genéticos;

  • las lesiones del suelo pélvico;

  • la histerectomía.

Otras afecciones y hábitos que ponen tensión en los músculos del suelo pélvico también pueden provocar POP. Estas incluyen:

  • estreñimiento continuo y esfuerzo durante la defecación;

  • tos continua causada por fumar o una enfermedad pulmonar;

  • ejercicio de muy alto impacto o trabajos que requieran levantar objetos pesados.

2. Hay muchos síntomas diferentes de POP, que suelen producirse gradualmente con el tiempo.

Hay veces que el POP se produce de forma repentina. Por ejemplo, una mujer podría estar haciendo sentadillas en el gimnasio y eso podría provocar que colapse el último soporte del tejido conectivo. En ese caso, puede ver algo rosa colgando de su vagina.

A menudo, el POP comienza con síntomas como pérdidas de orina o imposibilidad de vaciar completamente la vejiga. Es posible que sienta presión o dolor de espalda. Las relaciones sexuales pueden ser dolorosas. Puede haber una sensación de laxitud (flojedad) dentro de la vagina, o puede ser más difícil llegar al orgasmo.

El POP puede provocar estreñimiento o empeorarlo si ya existe. Si el recto de una mujer está invadiendo la zona la vagina, puede provocar otros problemas intestinales. Por ejemplo, puede que tenga que introducir los dedos en la vagina y empujar contra sus paredes para expulsar las heces por el ano.

3. Hay buenas opciones de tratamiento para el POP, pero es posible que no las necesite todas.

Las mujeres deben trabajar con un uroginecólogo o un especialista en suelo pélvico para adaptar el tratamiento a sus necesidades y deseos. Y si el POP no le molesta, puede que no necesite ningún tratamiento.

Hay algunas cosas que puede hacer que puedan ayudarle a sentirse mejor o a poder hacer más cosas. Estas incluyen:

  • añadir fibra a su dieta y beber mucha agua para facilitar los movimientos intestinales;

  • perder algunos kilos si es necesario para aliviar la presión de los órganos pélvicos;

  • hacer ejercicios como yoga y pilates para fortalecer el torso.

También hay otros tratamientos que podemos explorar:

  • Pesarios: puede obtener todo el alivio que necesita con estos sencillos dispositivos que se introducen en la vagina y sostienen los órganos pélvicos. Los pesarios suelen ayudar con los síntomas de abultamiento y las pérdidas de orina.
  • Ejercicios del suelo pélvico: los ejercicios de Kegel fortalecen los músculos que rodean la vagina, la uretra y el recto. Pero muchas mujeres los hacen de forma incorrecta. Empujan hacia abajo en lugar de hacia arriba, lo que puede empeorar el POP. Un fisioterapeuta especializado en el suelo pélvico puede utilizar sensores para medir su fuerza muscular y enseñarle a hacer los ejercicios correctamente. También hay dispositivos similares que puede comprar para utilizar en casa.
  • Cirugía: si el POP está afectando su calidad de vida, es posible que necesite cirugía. A muchas mujeres les molesta que un órgano sobresalga de la vagina. Puede sentirse como si tuviera un tampón medio dentro y medio fuera. O puede que sea el momento de plantearse la cirugía si tiene pérdidas de orina o heces, dolor o ya no puede retener el pesario. (Leer Cirugía del prolapso de órganos pélvicos.)

4. Si es posible, consulte a un uroginecólogo certificado.

Son expertos en la salud y el funcionamiento del suelo pélvico. Juntos podrán analizar todas las opciones de tratamiento para el POP.

Aunque el POP es un tema de conversación poco común, hay una fuerte comercialización de procedimientos cosméticos como el rejuvenecimiento vaginal. Las mujeres oyen hablar de estos procedimientos y piensan o les dicen que pueden ayudarles con los síntomas del POP. Esto no es cierto. De hecho, pueden ser perjudiciales.

Estos procedimientos cosméticos no tienen como objetivo arreglar la función de su suelo pélvico. El seguro no los cubre. He tenido pacientes que han pagado miles de dólares por procedimientos cosméticos que no les proporcionan ningún alivio. Recuerde que el POP es una afección médica cuyo tratamiento debería estar cubierto por su seguro (incluida la cirugía).

5. El período posparto es un buen momento para comprobar la salud de su suelo pélvico.

El "cuarto trimestre", o las semanas posteriores al embarazo, son una gran momento para hablar con su ginecoobstetra sobre cualquier cambio en sus músculos pélvicos.

También es un buen momento para hacer cosas que pueden ayudar a prevenir el POP. Esto podría ser acudir a un terapeuta del suelo pélvico, cambiar su dieta para ayudarle con el estreñimiento o la pérdida de peso, o utilizar un pesario.

Recuerde que la salud de su suelo pélvico es una parte importante de su bienestar general. Con la ayuda de su ginecoobstetra, puede darle a su suelo pélvico la atención y los cuidados que necesita.

Fecha de publicación: junio 2024

Última revisión: febrero 2024

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Sobre la autora
Dr. Cheryl Iglesia
Dra. Cheryl Iglesia

La Dra. Iglesia es directora de la Sección de Medicina Pélvica Femenina y Cirugía Reconstructiva del MedStar Washington Hospital Center. Es profesora en los Departamentos de Obstetricia y Ginecología y de Urología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown, en Washington D.C. También es miembro del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y de la Sociedad Americana de Uroginecología.