Incontinencia intestinal
Preguntas frecuentes
Resumen Expand All
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La incontinencia intestinal (II) es la pérdida del control normal de sus intestinos. También se denomina incontinencia fecal o incontinencia anal. Esta afección provoca la salida de heces sólidas, líquidas, mucosidad o gases.
La incontinencia intestinal puede tener un efecto significativo en su calidad de vida. Pero hay esperanza de mejora con el tratamiento adecuado.
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El funcionamiento normal del intestino requiere músculos y nervios sanos en el recto y la pelvis. El intestino grueso (también llamado colon) debe ser capaz de formar y almacenar las heces hasta que usted tenga la oportunidad de ir al baño. Los músculos del esfínter del ano deben ser lo suficientemente fuertes como para permanecer cerrados hasta que necesite evacuar las heces o los gases.
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Hablar de la II puede resultar embarazoso, pero contárselo a su ginecólogo obstetra (ginecoobstetra) es el primer paso para obtener tratamiento. Existen muchos tipos de tratamiento en función de la causa del problema.
Síntomas y causas Expand All
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Los síntomas de un problema de control intestinal pueden incluir:
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pérdida de heces, mucosidad o gases;
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una necesidad fuerte o urgente de defecar;
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diarrea;
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estreñimiento;
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rayas o manchas de heces en su ropa interior.
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La II puede estar causada por trastornos digestivos, tales como los siguientes:
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otras enfermedades crónicas.
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En algunas mujeres, los problemas de control intestinal son el resultado de un parto vaginal. Cuando el feto pasa por la vagina, los músculos y tejidos del recto pueden estirarse o desgarrarse. El esfínter anal también puede dañarse durante un parto vaginal.
Algunas mujeres tienen problemas de control intestinal a corto plazo inmediatamente después de un parto, pero mejoran en unos pocos días o semanas. Otras mujeres no desarrollan el problema hasta llegar a una edad más avanzada. Además, a medida que una persona envejece, el esfínter anal puede debilitarse. Un problema que es menor en una mujer más joven puede empeorar con la edad.
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Otros factores comunes que pueden exponerle a un riesgo alto de padecer II son:
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estreñimiento crónico;
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diarrea;
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aumento del número de deposiciones (más de 21 deposiciones a la semana);
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sentir una necesidad urgente de defecar a menudo;
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no poder controlar la orina;
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obesidad;
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fumar;
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edad avanzada;
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disminución de la actividad física;
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relaciones sexuales anales;
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otros problemas de salud, como depresión, diabetes mellitus y EII;
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radioterapia previa en la región anal.
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Diagnóstico Expand All
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Averiguar la causa de la II es un paso importante para encontrar el tratamiento adecuado. Hablar honestamente con su ginecoobstetra es la mejor manera de encontrar el tratamiento adecuado para usted.
Es posible que su ginecoobstetra examine su vagina, ano y recto. Esto se hace para detectar signos de problemas, como la pérdida de reflejos nerviosos o de tono muscular. En algunos casos, puede ser necesario realizar pruebas.
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En su visita a la consulta, su ginecoobstetra debería preguntarle sobre su historial médico y sus síntomas. Es posible que le pidan que lleve un registro de cada vez que defeca. Anote si sus deposiciones fueron regulares o hubo pérdidas de heces o gases. Anote también cualquier otro síntoma y lo que estaba haciendo en ese momento. Este registro de síntomas ayudará a su ginecoobstetra a diagnosticar por qué tiene problemas.
También debe informar a su ginecoobstetra sobre cualquier producto con o sin receta médica o remedio a base de hierbas que pueda estar tomando. Algunos medicamentos y suplementos pueden causar estreñimiento o diarrea y pueden contribuir a sus síntomas.
Usted y su ginecoobstetra deben revisar los resultados de su examen físico y cualquier prueba que se haya pedido. También debe hablar de su registro de síntomas. Describa sus síntomas con claridad para ayudar a su ginecoobstetra a encontrar el mejor tratamiento para usted.
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A continuación, se indican algunas de las pruebas que pueden realizarse para comprobar el funcionamiento de los músculos del ano y el recto:
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Manometría anorrectal: esta prueba utiliza un pequeño dispositivo sensor para comprobar la fuerza del esfínter anal. El dispositivo se coloca en el ano y registra los cambios de presión a medida que usted relaja y contrae los músculos.
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Defecografía: esta prueba radiográfica se utiliza para estudiar el recto y el canal anal durante las deposiciones.
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Pruebas nerviosas: estas pruebas comprueban si los nervios que van al recto y al ano están funcionando bien.
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Pruebas de imagen, como una ultrasonido.
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Pruebas para observar el interior de su ano, recto y colon, incluida una colonoscopia.
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Análisis de sangre, heces y orina.
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Opciones de tratamiento Expand All
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El tipo de tratamiento depende de la causa del problema y de su gravedad. Es posible que sea su ginecoobstetra quien le proporcione tratamiento, o puede que le remitan a un médico especializado en el tratamiento de la II, como un gastroenterólogo.
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Muchas mujeres con II pueden mejorar los síntomas mediante autocuidados. Hacer cambios en la dieta, tomar medicamentos o hacer ejercicios especiales pueden resultar en mejoras para muchas mujeres.
Además, su médico puede darle consejos sobre el cuidado de la piel que rodea el ano, que puede irritarse. Esta irritación puede provocar dolor o picor. Puede controlar las molestias anales:
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evitando alimentos que irriten la piel perianal;
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utilizando una pomada de óxido de zinc alrededor del ano;
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llevando ropa interior desechable o utilizando toallitas sanitarias en su propia ropa interior.
Hable con su ginecoobstetra sobre qué puede funcionar mejor en su caso. Hable sobre cualquier alteración de la piel, erupción, irritación o picor.
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Si pierde gases o tiene diarrea, un diario alimentario puede ayudarle a identificar los alimentos que le causan estos problemas. Si ve que hay un patrón, puede evitar estos alimentos. Su diario de alimentos debe incluir observaciones sobre lo que come, en qué cantidad y cuándo. También deberá tener un registro de sus síntomas, qué tipo de deposiciones tiene y cuándo se producen.
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Los productos lácteos y los alimentos que contienen gluten, una proteína que se encuentra de forma natural en el trigo, el centeno y la cebada, pueden provocar gases y diarrea en algunas personas. Algunos edulcorantes artificiales también pueden provocar diarrea. Algunas personas tienen problemas para absorber los alimentos grasos. Otras tienen problemas con los alimentos picantes, el alcohol y la cafeína. Tener un diario de alimentos puede ayudarle a averiguar qué alimentos le afectan a usted.
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Si padece estreñimiento, es posible que su ginecoobstetra le sugiera que coma más frutas y verduras, beba mucha agua y añada fibra a su dieta. La fibra se encuentra en los alimentos vegetales. Es la parte de la planta que su cuerpo no puede digerir. La fibra puede ayudar a prevenir el estreñimiento al añadir volumen a las heces, facilitando su evacuación.
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Las mujeres adultas deben consumir unos 25 gramos de fibra al día. Los alimentos ricos en fibra incluyen:
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la capa exterior de cereales integrales como la avena, el maíz y el trigo;
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los frijoles;
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los frutos del bosque;
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las verduras de hoja verde.
También puede añadir fibra a su dieta utilizando suplementos de fibra.
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En algunos casos, sí. Usted y su ginecoobstetra pueden elegir el medicamento que mejor controle su incontinencia intestinal y que se adapte a su situación. Algunos medicamentos sin receta médica pueden ayudar a aliviar los síntomas. Se pueden recetar medicamentos más potentes para tratar la diarrea, controlar las fugas de gases o prevenir el estreñimiento.
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Sí. Los ejercicios de Kegel fortalecen los músculos que rodean las aberturas del ano, la uretra y la vagina. Hacer estos ejercicios con regularidad puede mejorar la incontinencia. Su ginecoobstetra o un fisioterapeuta pueden ayudarle a asegurarse de que está haciendo estos ejercicios correctamente.
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Los ejercicios de Kegel ayudan a tonificar los músculos del suelo pélvico. Estos músculos sostienen la uretra, la vejiga, el útero y el recto. Fortalecer estos músculos puede ayudar a mejorar el control de la vejiga. Después de un parto, los ejercicios pueden ayudar a tensar los músculos vaginales que se han estirado. Así es como se hacen los ejercicios de Kegel:
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Apriete los músculos que utiliza para detener el flujo de orina. Esto tira de la vagina y el recto hacia arriba y hacia atrás.
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Mantenga la posición durante 3 segundos y luego relaje los músculos durante 3 segundos.
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Realice 10 contracciones tres veces al día.
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Aumente su mantenimiento de la posición 1 segundo cada semana. Esfuércese hasta alcanzar mantenimientos de 10 segundos.
Asegúrese de que no está apretando los músculos del estómago, los muslos o los glúteos. También debe respirar con normalidad. No contenga la respiración mientras realiza estos ejercicios.
Puede hacer los ejercicios de Kegel en cualquier lugar: mientras trabaja, conduce su automóvil o ve la televisión. Pero no debe hacer estos ejercicios cuando esté orinando.
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El entrenamiento intestinal consiste en entrenarse para defecar con regularidad a la misma hora cada día. Se pueden utilizar varias técnicas. Su ginecoobstetra puede indicarle qué técnica puede ser la mejor en su caso, considerando sus síntomas.
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Cuando se utiliza para controlar la II, la biorretroalimentación es una técnica de entrenamiento que le ayuda a mejorar la función de los músculos del esfínter anal. Cuando se utiliza la biorretroalimentación, se colocan sensores dentro o fuera del ano. Estos sensores proporcionan información visual en un monitor para que pueda ver si está contrayendo y relajando los músculos correctamente.
Al igual que el ejercicio de cualquier otro tipo de músculo, con el tiempo, este ejercicio puede fortalecer los músculos del esfínter anal. Al ayudar a identificar sus músculos anales, la biorretroalimentación puede mejorar su capacidad para detectar cuando tiene heces o gases en el recto.
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Hay un dispositivo que bombea aire en un globo dentro de su vagina. El globo inflado ejerce presión sobre el recto. Esto impide la evacuación de las heces. Para controlar cuándo evacua, puede añadir o quitar aire del globo.
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Otro dispositivo disponible es un tapón anal. Puede retirar el tapón cuando necesite evacuar las heces.
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La terapia de estimulación eléctrica puede utilizarse cuando los nervios que controlan los intestinos no funcionan correctamente. En este tratamiento, se implanta un dispositivo bajo la piel, normalmente justo encima de los glúteos. Se coloca un cable fino cerca de los nervios sacros (cerca del coxis), que controlan el colon, el recto y el esfínter anal. El dispositivo envía una pequeña señal eléctrica a estos nervios a través del cable para restaurar la función normal de los intestinos.
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Se puede utilizar un tipo especial de inyección para tratar los problemas de control intestinal. En este tratamiento, se inyecta un agente que añade volumen en el tejido que rodea el ano. Esto estrecha la abertura anal para ayudar al esfínter anal a funcionar mejor.
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En algunos casos, la cirugía puede ayudar a corregir la pérdida del control intestinal. La mayoría de las personas prueban otros tratamientos antes de que se recomiende una cirugía.
Si el músculo del esfínter del ano se ha desgarrado, a veces puede repararse con cirugía. En ese caso, se utilizan suturas (puntos) para unir los extremos desgarrados del esfínter para que puedan sanar. Su ginecoobstetra puede ayudarle a decidir si la cirugía es una opción en su caso.
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Ano: Abertura del tracto digestivo a través de la cual las deposiciones y los gases salen del cuerpo.
Biorretroalimentación: Técnica utilizada por los fisioterapeutas para ayudar a la persona a controlar sus funciones corporales, como los latidos del corazón o la presión arterial.
Colon: Intestino grueso.
Colonoscopia: Examen del intestino grueso que se realiza con un instrumento pequeño e iluminado.
Depresión: Sentimientos de tristeza que duran al menos 2 semanas.
Diabetes: Afección que causa altos niveles de azúcar en la sangre.
Ejercicios de Kegel: Ejercicios de los músculos pélvicos. Hacer estos ejercicios puede ayudar con el control de la vejiga y los intestinos, así como con la función sexual.
Enfermedad intestinal inflamatoria (EII): Nombre de un grupo de enfermedades que causan la inflamación de los intestinos. Algunos ejemplos incluyen la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
Esfínter: Músculo que puede cerrar una abertura corporal, como el esfínter del ano.
Feto: Etapa del desarrollo humano más allá de las 8 semanas completas después de la fecundación.
Ginecólogo obstetra (ginecoobstetra): Médico con formación médica y quirúrgica y educación en el aparato reproductor femenino.
Incontinencia intestinal (II): Pérdida de control de los intestinos. Esta afección puede provocar fugas de heces sólidas, heces líquidas, mucosidad o gas. También se conoce como incontinencia fecal.
Intestino grueso: Porción del intestino que comienza al final del intestino delgado y termina en el ano.
Intestinos: El intestino delgado y el intestino grueso.
Pelvis: Parte inferior del tronco del cuerpo.
Radioterapia: Tipo de tratamiento contra el cáncer en el que se usa radiación.
Recto: Última parte del tubo digestivo.
Síndrome del intestino irritable (SII): Trastorno digestivo que puede causar gases, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal.
Ultrasonido: Prueba que utiliza ondas sonoras para examinar las partes internas del cuerpo. Durante el embarazo, se puede utilizar una ecografía para examinar al feto. También se conoce como ultrasonografía o ecografía.
Uretra: Estructura similar a un tubo. La orina fluye a través de este tubo cuando sale del cuerpo.
Útero: Órgano muscular de la pelvis femenina. Durante el embarazo, este órgano sostiene y nutre al feto. También se le llama matriz.
Vagina: Estructura en forma de tubo que está rodeada de músculos. La vagina comunica el útero con el exterior del cuerpo.
Vejiga: Órgano muscular hueco que retiene la orina.
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SFAQ139
Última actualización: junio 2024
Última revisión: abril 2023
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